Cuatro versiones de un robo

Cuatro versiones de un robo: I

Me robó. El hijo de puta me robó y por eso se merece lo que le pasó. Iba caminando tranquila, había salido temprano del trabajo y quería disfrutar la tarde. Estaba yendo a lo de Diego, mi novio.

De repente, el ladrón salió de la nada y se acercó. Habló rápido y bajo pero entendí que dijo: “flaca, dame el celular”. Me estaba bloqueando el paso, casi que me arrinconó contra la pared y tuve miedo. En sus ojos vi la maldad, pensé que me iba a violar y vi que tenía mi teléfono.

Por suerte mi novio, que suele esperarme en la puerta, vio todo lo que pasaba y se acercó. Sin preguntarle nada, escuchó que mi celular sonaba en su mano y le pegó una piña en la cara que lo tiró al piso.

El ladrón se levantó y empezaron a pelear. Yo gritaba para que alguien llame a la policía (alguien me contestó que cerrara la boca). Justo en ese momento, mi novio empujó al tipo hacia la calle y un automovilista, que entendió lo que pasaba, desvió su marcha para atropellarlo sin siquiera intentar pisar los frenos.

Cuatro versiones de un robo: II

Mi novia estaba llegando a mi casa. Como es una calle complicada y a veces roban, siempre bajo a esperarla. Ella me avisa cuando está cerca.

Como tardaba, salí a la calle y ahí vi que un tipo le estaba hablando. Parecía un ladrón así que para confirmarlo la llamé al celular y me di cuenta que el tipo tenía el teléfono de ella en la mano.

Le pegué una trompada en la cara y enseguida nos pusimos a pelear. Me estaba pegando bastante y escuchaba a mi novia gritar. Me puse nervioso y no pensé, simplemente lo empujé para que lo atropelle el auto que estaba por pasar. Era la única manera que tenía de que se hiciera justicia.

Cuatro versiones de un robo: III

Venía manejando y de repente alguien se tiró sobre mi auto. O lo empujaron, no sé. Iba un poco rápido porque estaba llegando tarde al trabajo y no tuve tiempo de frenar. Quise ayudar al pibe que atropellé, pero una pareja me dijo que me fuera, que ellos se ocupaban.

Cuando miré por el espejo retrovisor, le estaban pegando patadas. Pensé en volver a pasar por el lugar y preguntar qué estaba pasando, pero estaba apurado. Supongo que le estarían robando.

Cuatro versiones de un robo: IV

Estaba yendo al supermercado y vi que a la chica que iba media cuadra adelante se le había caído algo. Seguí caminando y encontré el celular que ella había perdido. Lo agarré y la alcancé pero ella empezó a gritar.

No me dejaba explicarle y seguía gritando, así que empecé a hablar más fuerte que ella para que entendiera que no le había robado, que se le había caído. Pensé en tirarle el celular al piso, pero quería que se diera cuenta lo estúpida que era.

El celular de ella sonó cuando todavía lo tenía yo y vino un pibe que me pegó en la cara. Traté de recuperarme rápido y sin entender por qué me estaba peleando con alguien mientras la loca del celular gritaba para que alguien llamara a la policía. Creo que me debe haber pegado muy fuerte porque no recuerdo qué más pasó.

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Sobre Fugas y obsesiones

Blog literario y de híbridos. Fugas ficcionales y obsesiones cotidianas. “Quiero transformar sus vidas en obras de arte, aunque estoy seguro de que jamás se tomarán la molestia de leerlas”.