Escondidas

Empezamos a jugar a las escondidas cuando nacemos y no nos detenemos. Es el juego que más nos gusta, el que nos da menos miedo, el más simple, el más fácil de seguir jugando. Tendríamos que darnos cuenta enseguida pero no lo hacemos, somos tan tercos como buenos para escondernos.

Es un tiempo raro. Cuando uno se esconde, descubre cosas que la mayoría de la gente no suele ver, justamente porque se encuentran en lugares escondidos.

Descubre cosas sobre sí mismo y sobre los demás. Algunas seguramente hubiera deseado no conocer nunca, pero hay otras de las cuales uno se siente orgulloso de haber entendido, sin importar las inevitables consecuencias.

¿De qué nos escondemos? Puede tener mil nombres, cada uno podrá racionalizar o sentir lo que quiera, pero la respuesta termina siendo la misma. Un día, sin querer, de tanto andar y andar, se esconderán todos en el mismo sitio y, entonces sí, nos vamos a encontrar.

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Sobre Fugas y obsesiones

Blog literario y de híbridos. Fugas ficcionales y obsesiones cotidianas. “Quiero transformar sus vidas en obras de arte, aunque estoy seguro de que jamás se tomarán la molestia de leerlas”.