Laberintos

“He olvidado los hombres que antes fui; sigo el odiado camino de monótonas paredes que es mi destino” (JLB).

Caminar por un laberinto sabiendo que nunca nos enteraremos dónde está la salida.
Quizás caminar por un laberinto sabiendo que no tiene salida. 
O caminar por un laberinto que tiene tantas salidas que nos quedamos anulados ante las posibilidades.
O paralizarnos por imaginar que hay falsas salidas y que al cruzarlas creeremos que salimos del laberinto, pero sólo habremos entrado en uno nuevo.
Tal vez caminar y caminar sin darnos cuenta jamás que estamos en un laberinto. 
O comprender que en realidad no estamos en un laberinto, pero igual no poder salir del laberinto.
O entender que estamos en un laberinto y llegar al hartazgo, hasta empezar a romper paredes y encontrar que detrás hay más y más paredes.
Todas esas sensaciones son menos asfixiantes que estar en un laberinto y saber cuál es la única salida.
Laberintos. Fugas y obsesiones. Reflexiones en vano


Sobre Fugas y obsesiones

Blog literario y de híbridos. Fugas ficcionales y obsesiones cotidianas. “Quiero transformar sus vidas en obras de arte, aunque estoy seguro de que jamás se tomarán la molestia de leerlas”.