Olvido o encuentro en un conventillo

“Quinqueleando conventillos, cigarrillos Fontanares. Los turistas de San Telmo pagan caros mis recuerdos y se vuelven a sus naves”.

Te despertarás y verás una misteriosa mano que encenderá la luz de la habitación. Tu escasa experiencia  te dirá que tendrás que asustarte. No te lo dirá en realidad. No lo pensarás. Lo sentirás como una orden de tu cuerpo a tu cerebro o al revés, no lo entenderás bien pese a que creerás entenderlo.

conventillo

Con más miedo que curiosidad, casi esperando que nadie te conteste, preguntarás desde tu cama si hay alguien ahí. El silencio será el más incómodo de tu vida y se prolongará inhumanamente. No te preocupes, aprenderás a amar los silencios aunque esa noche sentirás que la vida siempre es inestable.

Pensarás en avisar a tus padres, pensarás en preguntar de nuevo. Pensarás en gritar. Pensarás en levantarte y correr. Pensarás en salir al patio y ver si hay alguien. Creerás que hiciste todo eso, pero no harás nada. Te quedarás con los ojos abiertos hasta que resistas, con miedo de apagar la luz. Tu frazada sobre la cabeza será la oscuridad, que desde esa noche no será siniestra como pensabas, desde esa noche te abrazará.

Al día siguiente despertarás bajo la frazada y te habrás olvidado de todo hasta que veas la luz encendida. Te preguntarás si te habrás dormido con la luz prendida o si alguien la prendió. Recordarás la sensación de haber visto una mano, recordarás un miedo único. Tendrás en la memoria una confusión. Recordarás no haber visto la mano ni haber sentido miedo.

Esa sensación, esa equivocación espontánea o ese acierto programado, nunca te abandonará. No sabrás qué pasó aquella noche, pero sí entenderás que algo habrá cambiado en vos y que ese conventillo no te abandonará jamás. Quizás esa noche habrás aprendido quién sos. O tal vez lo habrás olvidado para siempre.

Sobre Fugas y obsesiones

Blog literario y de híbridos. Fugas ficcionales y obsesiones cotidianas. "Quiero transformar sus vidas en obras de arte, aunque estoy seguro de que jamás se tomarán la molestia de leerlas".