Sueño en una habitación

Hay una habitación y adentro hay millones de células que chocan entre sí a una velocidad que no puedo describir. Se unen y se alejan.

Me constituyo. Soy cada célula y me armo.

Ahora mi cuerpo trasciende sus límites.

Intento verme y no puedo, no me encuentro. Soy la habitación y alguien baila dentro de mí.

Del Potro entra y alguien se quiere sacar una foto con él. Se toma el ascensor en el edificio que ahora soy. Me cuenta sonriente que va al séptimo piso.

El taxista asesino da vueltas y vueltas por la manzana del edificio. El taxista es conocido por todos, pero lo dejan matar.

Del Potro se va y y veo que el taxista le abre la puerta.

Le grito que no se suba y me escucha justo a tiempo. Vuelve a entrar, con un ojo y una pelota de ping pong. Cuando va a apretar el séptimo piso le digo que el departamento al que quiere ir cambió de lugar. Se ríe por haberse olvidado y juntos repetimos “la seguridad primero”.

El ascensor se detiene en el tercer piso.

El edificio se diluye de nuevo en la habitación que soy. Ahí había estado todo el tiempo alguien bailando. Sigue moviéndose. No controla su cuerpo, el baile es gracioso pero parece un psicópata.

Del Potro llega a la habitación y me avisa que lo espera un taxi desde hace muchos años. Tiene dos pelotas de ping pong en vez de ojos. No alcanzo a advertirle que morirá.

El que estaba bailando sigue con su danza terapéutica. Me cierro a mí mismo para que no pueda salir de la habitación hasta que se cure y de casualidad escucho que me dice que está bailando para curar a los demás.

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Sobre Fugas y obsesiones

Blog literario y de híbridos. Fugas ficcionales y obsesiones cotidianas. “Quiero transformar sus vidas en obras de arte, aunque estoy seguro de que jamás se tomarán la molestia de leerlas”.