Evangel, vivir o morir

El profesor Evangel nunca había visitado Brasil. Sentir la arena besar sus pies desnudos lo hacía entrar en éxtasis. Frente al mar, con los brazos extendidos, mirando hacia el sol y hacia el horizonte, pensó que debería pasar algunos días en la playa antes de suicidarse.

-Te leí el comienzo porque la primera frase que escribiste está buena, me atrae, me mete en un mundo. Lo demás es muy cliché, me distrae.

-Esperá, ¿para tanto?

-Sí, tuve ganas de romper todas las hojas que me diste. Muchos lugares comunes, mirando hacia el sol y hacia el horizonte me pareció nauseabundo.

-Está bien, si querés lo cambio. Tampoco es que vos sos Borges boludo eh.

-No te enojés, pasa que es incoherente. Esas tres líneas sobre Evangel construyen una personalidad completamente opuesta a la que vos describís después.

-¿En tan pocos renglones te parece que se nota tanto?

-Sin dudas. Resistí tirar por la ventana tu novela y después me di cuenta que es buena. Me sorprendiste.

-¿Tan bajas expectativas tenías?

-Es que es una paja que alguien me pida leer su novela. Su cuento, su poesía, su canción… no hay problema, pero una novela lleva más tiempo.

-Tampoco te pedí que te la tatuaras en la espalda. No es larga y se lee rápido, no tiene escenas que sobren.

-Lo de los murciélagos sacalo. No es creíble. Es una mierda.

-A mí me parece que rinde, construye el simbolismo que lleva a Evangel a descubrir la prisión oculta del castillo.

-¿Tiene que ser un profesor?

-Sí

-¿No sería mejor un empleado del castillo que por error descubre la prisión?

– Igual un empleado no denunciaría la prisión, no entendiste la lógica de los empleados. No te gustó nada.

-No es cierto. Me encantó el ritmo de la novela. Está muy bien escrita, se lee con facilidad, te quedás pensando en muchas cosas.

-Buenísimo.

-La construcción de los personajes secundarios es muy buena, sobre todo lo de la hermana gemela desconocida de Evangel que lo encuentra y se hace pasar por él para robarle su fortuna.

-Gracias

-También garpa mucho la descripción de los lugares. Ese bar lúgubre donde el protagonista siempre cena solo parece de una película de David Lynch.

-¿Algo más que me quieras comentar? ¿Podés hablarlo con tus amigos?

-Sí, como poder podría, los veo seguido y podría hablar de tu novela…

-¿Pero?

-Pero si le cambiás el final.

-¡El final no se cambia la puta madre!

-Si corregís todo lo que te pido, tenés un novelón.

-¿Quién te lo garantiza? Vendiste tres novelas y te creés Osvaldo Soriano.

-Tranquilizate, la gente está mirando.

-Tu único puto mérito es que desde hace quince años jugás al fútbol con editores.

-Evangel tiene que morir.

-Evangel no va a morir.

-Tiene que morir. Y no hagas la pelotudez de matarlo en el último párrafo.

-Eso no va a pasar. El final no se toca.

-No tiene sentido, construís un personaje fracasado y sin que nada pase en el medio el tipo es un triunfador y le sale todo bien hasta que aparece la hermana. Parece una novela en la que el problema pasa por cómo el narrador narra lo que no sabe narrar.

-Vos estás loco. ¡Vos te volviste loco! Te ponen en un póster grande en la Feria del Libro y te pensás que sos el mejor escritor del país.

-No es eso. Yo soy un gil que tuvo suerte, nada más. ¿Sabés cuál es la diferencia?

-¿Cuál?

-Escribí diez mil páginas hasta que a un tipo le gustaron 250. Esto es lo primero que escribís que tiene más de diez páginas y tiene muchos agujeros negros.

-Todo lo que vos quieras, pero Evangel no muere.

-Ahhh, a vos no te jode ninguna crítica mía, te jode que lo quiera muerto a Evangel.

-A ver, ¿cómo debería morir?

-No sé, hay que pensarlo bien pero seguro tiene que ser una muerte patética, producto del azar.

-Si muere Evangel, mueren los sueños.

-Eso es exactamente lo que te estoy diciendo.

vivir o morir en un cuento de fugas y obsesiones

 

Sobre Fugas y obsesiones

Blog literario y de híbridos. Fugas ficcionales y obsesiones cotidianas. “Quiero transformar sus vidas en obras de arte, aunque estoy seguro de que jamás se tomarán la molestia de leerlas”.